Antonio Flores García
magazine de arte desapercibido

 

El tercer aparecido de esta galería de artistas desapercibidos se llama Antonio Flores García, un fotógrafo de Coacalco de Berriozábal (Mexico) que conocí navegando por Instagram. Entre las infinitas diapositivas de la app, me llamaron la atención los colores de sus fotografías y la nitidez de los resplandores, así que decidí pararme. La pirotecnia siempre me ha resultado demasiado violenta para mis oídos, pero la serie ‘Bienvenidos al infierno’ congela esos instantes por mí, concentrándolos únicamente en el sentido de mi vista: en el silencio de la fotografía consigo disfrutar y entender mejor el rito.

Leo en Wikipedia que «el origen de la pirotecnia está directamente relacionado con la invención de la pólvora en China», que los árabes la introdujeron en Europa en su expansión por la Península Ibérica con fines bélicos pero también lúdicos en lugares como Murcia, Alicante y Valencia –regiones que desde entonces han conservado la tradición de los fuegos artificiales–. Ahí encuentro mi primera conexión con el autor y me hace rememorar las verbenas de mi infancia en el Día de San Blas, el olor a pólvora mezclado con la tierra de los campos, con el regusto a paella y longaniza, con las caras familiares de mi pueblo que sonríe. Le enseñé la obra de Antonio a un amigo y me dijo, ¡qué tribal! Estas imágenes incitan a destrepar la raíz, a ver el día en la noche, pienso.

 

Antonio Flores García

Bienvenidos al infierno

 

Las siluetas evocan al pagano universal, cualquiera de estos personajes es intemporal. A través de estas luces, podemos imaginar el sobresalto de aquellas primeras fiestas árabes –que reescribieron el  significado del espectro electromagnético para plantear la posibilidad de una alegría momentánea y compartida–. Apropiarse de la violencia de los estruendos y generar con ellos destellos de colores, ahora me parece el acto liberador más gráfico de todos los pueblos pobres. El retrato del hombre que lanza los fuegos artificiales, tiene algo de oficio: aquel que doma el fuego, provoca el éxtasis de un pueblo. Una oportunidad de mirar de cara a la muerte, de perderle el miedo por un día –correteando alrededor de figuras diabólicas que aparecen tras las llamaradas de luz en la oscuridad–, de ver el universo en un palmo. Este banquete solo ocurre una vez al año y es el símbolo de la colectividad, el fotógrafo nos dice ‘Bienvenidos al infierno’.

Estas imágenes fueron tomadas en la Feria Nacional de la Pirotecnia de Tultepec (México), un festival que atrae a más de 100.000 personas (como mosquitos acudiendo a la llamada de la luz artificial) a este municipio de 64.000 habitantes, cada 8 de marzo. “Sí, amigo, la fiesta es los toros de fuego en honor a San Juan de Dios; te paso este video que hice hace 2 años con mi amigo Mike”, me dice Antonio vía Instagram. Música popular, símbolos de la cultura mejicana y pirotecnia. “No temas donde vayas, que has de morir donde debes”, veo escrito en una de las pancartas. La gente celebra, sin miedo.

Sospecho que este escenario refleja las raíces de Antonio, la de la cultura mejicana –o al menos su manera de celebrar o representar la muerte– y la del pueblo en el que vive –donde, cada 24 de mayo, también tiene lugar una fiesta más pequeña con fuegos artificiales coloridos–. Sin embargo, esta Feria Nacional de la Pirotecnia es la versión organizada y moderna de una festividad mucho más antigua que comenzó en el siglo XIX por iniciativa de un gremio de artesanos. Más de dos siglos después, allí estaba el fotógrafo preparado.

Creo que ahora me siento más cercano a ellos y, como también compartimos el castellano, puedo chatear con el autor fácilmente. Me cuenta que, gracias a esta serie de fotografías, acaba de ganar el concurso #MéxicoÉpico (aquí podéis ver ‘Desafiando el fuego’, la fotografía que también abre este post, y al resto de los finalistas). Su arte tiene reconocimiento y es capaz de proyectar al exterior la identidad de su gente (¿hay mejor bandera que esta?, me pregunto), pero también se bifurca en otras disciplinas y proyectos colectivos –como no podía ser de otra manera–.

 

Antonio Flores García ©

Fiesta en la vía Láctea

 
¿Cómo te expresas?
Me considero un transformador y distorsionador de la realidad a partir de la intervención de espacios públicos con origami y fotografía.
 
Me gusta pensar que puedo cambiar la realidad y el entorno en el que vivo y me muevo a través de los cambios que puedo crear en los espacios que intervengo con mis diferentes maneras de trabajar. Creo que la labor del artista es la de cambiar el entorno en el que vive y llevar un proceso de transformación social a través de las diversas disciplinas concienciando de los diversos problemas que tenemos como sociedad y buscando soluciones a través del arte, la colectividad y la libre expresión.
 
Pinto las calles y espacios grises de la ciudad con los colores y figuras de papel que se simbiotizan con los espacios cambiándolos de lugares cutres e inseguros a espacios de reflexión, color y alegría.
 
Incentivando a las personas a crear sus propias intervenciones así como de tener un acercamiento directo al arte fuera de galerías y espacios designados para ello pues es muy importante para mí que todos tengan acceso al arte en cualquier lugar en el que estén desde una calle del barrio hasta el puente por el que pasan diariamente para ir a sus trabajos, escuelas y otras actividades que desarrollamos diariamente en nuestra vida cotidiana.
 
A través de la fotografía puedo expresar el universo que hay en mi mente y la manera que tengo de percibir el mundo entre matices de luces, sombras y colores capturo fragmentos de tiempo de la realidad y les doy el enfoque y las formas en las que puedo experimentar mi realidad, la considero mi forma de expresión más sincera pues así como hago mi fotografía es como percibo el mundo y como es mi ser por dentro luz, color y oscuridad es lo que habita en mí y lo que comparto con el mundo a través de mis ojos y mi cámara la cual se ha vuelto una extensión de mi persona.
 
Mi rutina creo que es bastante simple ya que me dedico a vagar por las calles observando todo lo que me rodea y buscando fragmentos y momentos en donde los elementos se combinen para crear aquella imagen que tengo en la mente sublimando mi estado mental y emocional a través del quehacer artístico que llevo diariamente en mis paseos por la ciudad, la montaña o mis viajes.
 
Antonio Flores García ©

Cuidado con el toro

 
¿De qué artista aprendes?
Profesionalmente de artistas de las grandes ligas como Alex Webb, Eniac Martinez, Patricia Lagrde, Christine Burkhardt entre otros varios pues he tenido el placer de cursar talleres y ganar becas con ellos incluso con el gran Jan Svankmajer pude sostener una charla en el FINI y pude aprender mucho de él, así como también me inspiro en otros grandes que no he tenido la fortuna de conocer pero sé que pronto lo haré como Yola, JR, Mademoiselle Maurice, Hodaka Yamamoto, Tatsuo Suzuki, Daido Moriyama entre otros más.
 
Aprendo de todos aquellos artistas y personas que comparten lo que sea que pueda aprender, ya sean niños, indigentes, trabajadores y todo tipo de personas con conocimiento que me pueda ser útil para mi propio desarrollo personal y artístico.
 
 
Antonio Flores García ©

Bienvenidos al infierno

 
Una reivindicación:

Las calles las podría considerar como el acto mas reivindicativo que hago pues como mencioné me gusta apropiarme de los espacios públicos ya que considero que me pertenecen a mí y a todo aquel que quiero mejorar, embellecer y cambiar su entorno.

Un defecto:

Soy una persona muy impuntual es un defecto con el que vengo luchando desde hace tiempo y no he podido lograr erradicar del todo en mí, sin embargo cada día hago el esfuerzo por dejar de hacerlo pues considero incongruente exigir respeto a las personas cuando yo no respeto algo tan valioso como el tiempo.

 

Antonio Flores García ©

Bienvenidos al infierno

 
Una canción:

Ya no hay verano de Depresión Sonora si no la has escuchado no esperes más y ve a ponerla en Youtube o Spotify retrata perfectamente como me sentí y creo el cómo se sintieron todos a partir de la pandemia es la manera perfecta de empatizar con casi todo el mundo a través de algo tan placentero como la música.

Una obra / un verso –o los 2–:
Un libro: ‘Tener o Ser’, de Erich Fromm.
 
Película: Drive, de Nicolas Winding Refn.
 
 
Verso,
 
No importa si eres alguien afortunado con un reino a tus pies o un pobre diablo con nada a tu nombre.
A la muerte no te le escapas vivo.
Pero si de verdad vives de un modo digno  y auténtico, al final aunque no sea el final que esperabas no tendrás que temer a la muerte.
 
Me gustaría saber más sobre el proyecto colectivo en el que estás involucrado, ‘Radiologías’:

Este proyecto surge a través de la necesidad de sublimar las emociones a través del arte como la ansiedad, depresión y otras patologías que se desarrollaron a raíz de la cuarentena, por la pandemia de covid-19. Es un proyecto abierto a todo el público, en el que se invita a hacer una reflexión y transformación de las emociones y el estado mental a través de la intervención de una radiografía de pacientes con covid-19. Posteriormente, se lleva a cabo la pega e intervención de espacios públicos con dichas piezas para cerrar consciencia y poder emitir un mensaje en las calles a través de las piezas, invitando así también a más personas a ser parte del proyecto.

aparecido #2: 

Y hasta aquí lo que os puedo mostrar del tercer aparecido. Que no se os pase desapercibida su obra:

canales de Antonio Flores García:

@floresgarcia.antonio
Doblando el tiempo
Radiologías

Este texto no pretende ser una crítica ni un análisis, comparto el arte que me gusta y me lleva hacia otros caminos, a otras maneras de entenderlo. Usa el hashtag #km0cool en tus publicaciones de Instagram y sigue a @km0cool si quieres que tu trabajo se comparta. También puedes enviarme tu trabajo directamente a melgar.pablo@gmail.com

magazine de arte desapercibido.🗣

editor: Pablo Melgar

magazine de arte desapercibido