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Categoría: Series TV

#10. Mi TOP 10 series tv en 2017
diciembre 14, 2017

10. FEUD

#SeriesTV

Unas de las mejores actuaciones del año, sin duda: Jessica Lange en la piel de Joan Crawford y Susan Sarandon en la de Betty Davies. La serie se centra en la violenta rivalidad entre dos de las divas del cine en los años de oro de Hollywood y la reñida producción de What Ever Happened to Baby Jane? (1962) que pasó a la historia de las páginas de prensa rosa en todo el mundo. La trama desvela cómo la cúpula de mando, formada por el tándem de producción y prensa, presionó todo lo posible para enfrentarlas en un combate público que crease la expectación necesaria y así llenar las salas de cine.

Por su parte, Jessica Lange se gusta en el papel de Joan Crawford, la que una vez fue considerada mujer más guapa del mundo, pero que ahora enfrenta el inicio de su decadencia como actriz y muñeca. La vemos en la intimidad, luchando contra la vejez, arreglando el maquillaje de un personaje que creó para los demás, actriz los siete días de la semana dedicada al glamour. Podríamos decir que el personaje de Joan es el homónimo femenino del de Don Draper en Mad Men, un producto del capitalismo creado para encubrir su pasado más turbio.

Por otro lado, Susan Sarandon interpreta a la excéntrica y talentosa Betty Davies, la artista de método que consiguió dos premios Oscar. En los camerinos planea cómo contrarrestar la belleza de su contrincante con su don para la actuación y sus 100 cigarrillos diarios en el pecho. Betty llegó a lo más alto gracias un narcisismo voraz que sacudió los cimientos de su entorno más cercano. Un ejemplo más de cómo las mujeres en nuestra sociedad se ven obligadas, casi siempre, a renunciar a su vida familiar en pos del éxito.

Esta miniserie de 8 episodios, producida por Fox Television Studios y creada por Ryan Murphy (American Horror Story), mezcla el drama cinematográfico propio de las mejores producciones de la escuela HBO, con la caricaturización y la estética exagerada, marca de su creador. Drama, humor, una excelente ambientación y dos enormes actuaciones de dos titanes del cine contemporáneo que no tienen nada que envidiar a Joan y Betty. Cincuenta años después de los hechos, Ryan Murphy humaniza a las divas. ¡Y saltan chispas de la pantalla! ¿Cuál de las dos se merece el premio?

 

Pablo Melgar Salas

https://www.youtube.com/watch?v=yLxdNSyXGzk

Somebody Else Is Taking My Place – Peggy Lee & Benny Goodman

 

– Título original: Feud: Bette and Joan

– Año 2017: 2017

– País: Estados Unidos

– Dirección: Ryan Murphy (Creador), Gwineth Horder-Payton, Helen Hunt, Liza Johnson, Tim Minear

– Guión: Jaffe Cohen, Michael Zam, Tim Minear, Ryan Murphy

– Música: Mac Quayle

– Fotografía: Nelson Cragg

– Reparto: Jessica Lange, Susan Sarandon, Alfred Molina, Judy Davis, Stanley Tucci, Jackie Hoffman, Alison Wright, Catherine Zeta-Jones, Kathy Bates, Sarah Paulson, Dominic Burgess, Kiernan Shipka, Molly Price

– Productora: Emitida por FX Network; Fox 21 Television Studios / Plan B Entertainment / Ryan Murphy

– Género: Serie TV | Drama | Cine dentro del cine | Biográfico | Años 60

– Nota filmaffinity7,8

– Nota IMDb: 8,6

– Nota: 8 NOTABLE

Candy
diciembre 11, 2017

[infobox maintitle=”CANDY” subtitle=”The Deuce” bg=”yellow” color=”black” opacity=”on” space=”30″ link=”no link”]

#Poesía

#SeriesTV

Desde que nacemos,

sentimos un yugo invisible

tirar de nuestros cuellos prietos.

 

Sometemos nuestra inferioridad,

desde el principio,

a vuestros designios

y nos quejamos en la medida

de lo que vuestra conciencia

nos deje gritar.

 

Ahora bien,

hay una cosa de nosotras que deseáis,

hay una cosa de nosotras que no podéis controlar:

QUERÉIS FOLLARNOS.

Y eso, cariño, tiene un precio.

 

Si quieres subir a la luna

y volver, en un segundo,

déjate llevar

que, por muy poderoso que seas,

preferirás vivir

con la conciencia sucia

y ahogada en un confesionario

que dejar pasar la oportunidad

de haberme poseído

tan solo un instante.

 

Pero el control real de la situación

lo tengo yo,

que te quede claro.

 

Bájate los pantalones.

 

Pablo Melgar Salas

 

Imagen: Fotograma de  The Deuce (2017), Maggie Gyllenhaal

Candy Says – The Velvet Underground

 

Candy Says – Anohni & Lou Reed

 

Oración
diciembre 9, 2017

[infobox maintitle=”FLOKI” subtitle=”Vikings” bg=”gray” color=”black” opacity=”off” space=”30″ link=”no link”]

#Poesía

#SeriesTV

 

Me entrego al mar y al viento,

ellos decidirán qué hacer conmigo.

 

En la noche cerrada,

cuando la inmensidad corta el eco

y la lluvia es densa como el fuego,

me entrego a ti Thor,

hijo de Odín, y a tu melena rubia,

diviértete conmigo

tronando tu martillo vikingo

sobre el agua salada.

 

Solo soy un sedimento más

de tu tormenta.

 

Pablo Melgar Salas

 

Imagen: Fotograma de Vikings(2013), Gustaf Skarsgård

Rotlaus Tre Fell – Wardruna

 

Esposas
diciembre 7, 2017

[tabgroup layout=”horizontal”]
[infobox maintitle=”BETTY DRAPER” subtitle=”Mad Men” bg=”black” color=”white” opacity=”on” space=”30″ link=”no link”]

#Poesía

#SeriesTV

Quebrad las esposas,

esclavas de la biología,

condenadas a ser

comida

para el recién nacido.

 

Quebrad las esposas,

esclavas del patriarcado,

diamantes domados

en damas

prototipo.

 

Zorras supervivientes

complemento del marido,

llanto sordo al borde de una cuna

y a misa el domingo.

 

Quebrad las esposas,

esposas del machismo.

 

Escopeta en mano,

en la boca un cigarrillo.

 

Pablo Melgar Salas

Imagen: fotograma de Mad Men (2007), January Jones.

https://www.youtube.com/watch?v=U4U19zwFENs

La femme d’argent – Air

 

El universo absurdo de los Coen (I)
agosto 15, 2017

Guiño de Fargo III a la bolera de El Gran Lebowski.

El universo absurdo de los Coen está estirado, deformado y concentrado en la serie de televisión Fargo, escrita por Noah Hawley, Matt Wolpert, Ben Nedivi, Monica Beletsky y dirigida por Noah Hawley, Michael Uppendahl y John Cameron; que toma como punto de partida el mundo secundario planteado por la película homónima de 1996, escrita y dirigida por los hermanos maestros del humor negro. A lo largo de las semanas comentaré algunas de las referencias que la tercera temporada tiene a la propia filmografía de los Coen, que además son productores de la serie, y a otras obras de ficción televisiva que han convertido a esta serie en un homenaje al imaginario del cine millenial.

En este primer post, me gustaría comentar dos escenas que guardan una relación intensa pero que se suceden en dos historias totalmente diferentes. La primera de ellas pertenece a El Gran Lebowski, la obra magna de los Coen, y en la que aparece El Nota (Jeff Bridges) y El Extraño (Sam Elliot), ese personaje que narra la introducción de la película en voz en off y que observa de forma totalmente neutral los increíbles acontecimientos. Es un narrador en primera persona que nos cuenta la historia de la que fue testigo, una historia que merece ser contada, la del Nota. En ella aparece tres veces, la primera en la introducción cuando solamente escuchamos su voz: “En la costa oeste había un tipo del que quiero hablaros. Un tipo llamado Jeff Lebowski.” Su segunda intervención es en la escena que vamos a comentar, en la que tiene una pequeña conversación con El Nota, en su mayor momento de duda, cuando discute con sus amigos y se queda aparentemente solo ante el peligro. Y, por último, al final de la película cuando cierra la narración al dirigirse directamente a los espectadores: “Bueno, amigos, espero que se hayan divertido. Nos vemos en el camino”.

La segunda escena tiene lugar en el episodio 8 de la tercera temporada de la serie de televisión Fargo (2017). En ella aparecen Nikki Swango (Mary Elizabeth Winstead), la fugitiva novia de Ray Stussy (Ewan McGregor) que se desenvuelve como nadie en la retorcida trama de crímenes que tiene lugar en Minnesota y de la que es una de las protagonistas. Los personajes femeninos son los más poderosos en la serie y las mujeres aportan ese grado de astucia que parece faltarle a los hombres. A su lado está Paul Marrane (Ray Wise), el personaje equivalente al Extraño de El Gran Lebowski: aparece también tres veces, como una especie de observador omnipresente que surge cuando más le necesitan los demás personajes. La primera vez se muestra junto a Gloria Burke (Carrie Coon) en un avión rumbo a Los Ángeles, en el momento en que más dudas tiene pues viaja a ciegas para investigar un crimen disparatado que parece no tener demasiada chicha. La segunda aparición de Paul es en un bar, en otra escena en que prácticamente rescata a Gloria de un memo que se quiere acostar con ella. En la tercera y última escena en la que le vemos es precisamente en ésta, cuando Nikki acaba de escapar de la muerte y necesita que alguien le haga creer otra vez en algo. Allí está Paul para darle un motivo por el que seguir luchando.

– Las dos escenas tienen lugar en una bolera vacía, el escenario que parece una especie de refugio en el mundo de los Coen, donde nada malo puede ocurrirte. Tanto el Nota, como Nikki están escapando del peligro, son interpelados continuamente en cualquier rincón imaginable y parece no haber escondite para ellos, salvo en la bolera donde aprovechan para respirar y echar un trago: el Nota un ruso blanco y Nikki un whisky doble. ¿Podría ser la bolera el cielo en su forma más absurda y maravillosa?

– Como vemos en los fotogramas, ambos son planos medios cortos en los que se encuadran dos personajes desde la cabeza hasta la mitad del torso. Este plano nos aísla la conversación que tiene lugar en la barra del bar de la bolera, de lo que sucede a su alrededor. Solo nos importa el diálogo y tanto los personajes como los espectadores se toman un respiro para aclarar las posibles opciones futuras. Esto nos permite disfrutar de la conversación entre ellos que, en un principio parece ser tan absurda como innecesaria (el típico encuentro con un pesado en la barra de un bar) pero que tendrá una enorme relevancia en los propósitos de los protagonistas.

– Nikki es un personaje protagonista, al igual que el Nota, y Paul y El Extraño son una especie de espectador omnisciente que puede parecernos una versión cómica de Dios, pues siempre tiene las palabras exactas que necesitan cada uno de ellos en el momento justo; además, los dos desvarían bastante en una parodia divertidísima del típico ángel de la guarda que emerge de la nada con un proverbio chino.

-Ninguno de los dos esconde que siguen de cerca la historia de sus protagonistas. El Extraño le da a al Nota un viejo dicho que se convierte en la representación máxima de su filosofía de vida despreocupada: “Unas veces cazas al oso y otras te caza a ti”. Y Paul le habla a Nikki sobre una teoría hebrea de la reencarnación. Los dos son los mejores consejos que les podrían dar, pues El Nota aprende a no darle demasiada importancia a todas las cosas que le pasan y Nikki encuentra en el mito hebreo, el sentido máximo de su lucha.

– Además, podríamos establecer una analogía entre el peculiar atuendo de Nikki y del Nota que los define como personajes imposibles de categorizar; en contraposición con los de Paul y el Extraño que encajan con el prototipo de persona que nos quieren presentar. Paul es un hombre de negocios y el Extraño es un cowboy de barra de bar. Los dos hablan desde la experiencia, como los personajes sabios de un mundo absurdo.

– Por último, si observamos la utilería empleada en la representación de ambos fotogramas, podremos reconocer los recipientes con frutos secos que son prácticamente iguales, lo que nos da una pista más del evidente guiño que hace Noah Hawley a la obra maestra de los Coen.

Si has encontrado más similitudes entre ambas escenas, no dudes en comentarlas aquí debajo.Próximamente veremos más referencias explícitas en Fargo III, que la convierten en una de las series de televisión más posmodernas en cuanto a niveles de referencialidad; pues la trama se desarrolla utilizando algunos de los famosos recursos que utilizaron otras obras de calidad de la ficción televisiva moderna y, por supuesto, añadiendo continuos guiños al universo tan absurdo como maravilloso creado por los hermanos Coen en sus películas.

Pablo Melgar Salas

Tumbling tumbleweeds – Sons of the Pioners

La gente dice que eres un santo
junio 3, 2017

Lenny (el Papa joven): ¿Crees en Dios?
Gutiérrez: Yo…sí, sí creo.
Lenny: Yo no. Aquellos que creen en Dios no creen en nada más.

-The Young Pope-

“Sigamos, pues, Lázaro, suicidándonos en nuestra obra y en nuestro pueblo, y que sueñe éste vida como el lago sueña el cielo”.

-San Manuel Bueno, mártir-

Como Segismundo en su torre, escéptico ante su realidad, San Manuel Bueno, mártir, sufre constantemente al predicar la palabra de un Dios en el que no cree. En ese punto tendría dos opciones: la primera sería la de abandonarse a sí mismo y a los demás, pues si no hay Dios tampoco hay una finalidad en esta vida, ¿entonces para qué luchar?; la segunda, sería entregarse a los demás para que vivan esta cruda realidad de la forma más alegre posible, sonriendo. Según el relato de Miguel de Unamuno, la vida de don Manuel consistía en “arreglar matrimonios desavenidos, reducir a sus padres hijos indómitos o reducir los padres a sus hijos, y, sobre todo, consolar a los amargados y atediados y ayudar a todos a bien morir”. Eligió la segunda opción, hasta el día de su muerte.

A su misma vez, Lenny Belardo, el protagonista de la serie escrita y dirigida por Paolo Sorrentino para la HBO, The Young Pope, tiene el mismo dilema desde la sala más lujosa del Vaticano. Al igual que don Manuel, Lenny (Jude Law) es considerado un santo y su aura celestial le ha llevado al papado antes de los cincuenta. Pero no solo los milagros que se presupone ha llevado a cabo son los culpables de su papado, sino la seguridad que le da su inteligencia y su porte de estrella del rock and roll versión cura. Es un huérfano obsesionado con la ausencia de sus padres y la fe que profesa se basa en la esperanza de encontrarlos algún día. Mientras tanto, usará sus cartas de estratega para que la Iglesia católica vuelva a ver sus mejores días en este mundo.

“Lo sé. Soy increíblemente atractivo, pero por favor, intentemos olvidarnos un poco de ello.”

-Lenny-

“Su maravilla era la voz, una voz divina, que hacía llorar.”

-San Manuel Bueno, mártir-

He elegido “The Young Pope” para analizar la novela corta de Miguel de Unamuno porque encuentro una fuerte analogía entre ambas obras: los dos personajes tienen una personalidad hipnótica y son capaces de predicar la palabra de Dios mejor que nadie hasta hacer creer a los demás que son santos, pero en el fondo de sus corazones su poderosa inteligencia les dice que ese Dios que venden no existe. ¿Por qué lo hacen entonces? ¿Son santos o actores? La realidad es que su motivación es la de hacer más feliz la vida de un pueblo que no está preparado para entender la cruel realidad de la existencia.

En la pequeña aldea de Valverde de Lucerna, don Manuel es la conciencia superior de sus habitantes. Los ayuda a entender sus más bajas y altas pasiones, a solucionar sus problemas de conciencia y de familia; y les da un hilo de luz en lo que creer. Todos van a misa a escuchar su homilía y se inspiran con la seguridad de su presencia que no les hace más que bien en sus vidas.

Por su parte, Lenny es demasiado joven para ser la cara política de la Iglesia, sin embargo él mismo se cree una especie de Dios. Con místicas maneras y ceremonias consigue que la red mafiosa de cardenales, confinada entre las paredes del Vaticano gracias a la extorsión, crean en Dios por primera vez en mucho tiempo. Desde hacía siglos no había un Papa que tuviera las maneras de un Dios en la Tierra y eso levanta pasiones entre los ancianos clericales acostumbrados a la comodidad de una vida entre lujos.

“La gente dice que eres un santo que obra milagros”.

-The Young Pope-

“¡Qué suerte, chica, la de poder vivir cerca de un santo así, de un santo vivo, de carne y hueso, y poder besarle la mano! Cuando vuelvas a tu pueblo escríbeme mucho, mucho, y cuéntame de él.”

-San Manuel Bueno, mártir-

Gracias a la acción que provocaba en los demás, los enfermos creyentes acudían a su aldea para que don Manuel les curara. Según el relato de Ángela Carballino, la narradora, se dice que consiguió realmente “curaciones sorprendentes”. Su actitud hacia los demás era intachable, mostrando hacia todos el mismo afecto y sin querer más protagonismo que el de sentirse bien por ayudar a los demás. Por eso todos le quieren a su lado, porque son más felices con él cerca.

A su vez, Lenny tiene una situación bastante distinta a la de don Manuel porque no está rodeado de gente normal sino que su entorno está compuesto por “la élite” de la Institución. Sin embargo, hay testigos que prueban que curó a una mujer moribunda cuando apenas era un niño y consiguió que un matrimonio estéril tuviera un hijo tras una oración suya. No hay un personaje en toda la serie que no afirme su santidad tras conocerle en la intimidad, porque siempre provoca algo superior en ellos.

Don Manuel está muy lejos de los órganos que estructuran la Iglesia pero sabe perfectamente qué le conviene a los habitantes de la aldea. Porque su fe está puesta en las almas de su gente y, para él, Dios está en las sonrisas de los niños, en el río, en el cielo que vemos ahí arriba y en el consuelo de una anciana antes de morir. Sin embargo, San Manuel no cree en Dios y precisamente por eso es tan bueno con los demás, porque no les somete como hace la Institución con sus creyentes. Él simplemente pone en práctica los valores cristianos tal y como deberían de aplicarse, lejos de la oscuridad y la dictadura practicada durante siglos por una Iglesia ligada a la monarquía autoritaria.

Igualmente, Lenny está muy lejos de ser un personaje más en el nido de víboras que supone la esfera más alta de la Iglesia. Quienes han llegado hasta allí es porque han trepado todos los escalones, desde donde se encuentra don Manuel en Valverde de Lucerna hasta la política. Para ascender en esa red de intereses, los cardenales mienten, extorsionan, falsifican pruebas, sacan a la luz secretos morbosos e incluso cometen delitos como la pederastia o la utilización del dinero de la Iglesia para sus lujos personales. Sin embargo, las víboras nunca pueden sacar nada en contra de él salvo unas cartas de amor que escribió platónicamente a una chica que conoció cuando todavía no era sacerdote y que nunca envió realmente. Su actitud es intachable, nunca acepta más elogios que los que se da él mismo y nunca cae en ninguna tentación que pueda costarle su cargo. Por ello es un ejemplo para toda la cúpula eclesiástica que, posiblemente por primera vez en sus vidas, comienzan a actuar con la rectitud de un clérigo de verdad.

“Yo no debo vivir solo; yo no debo morir solo. Debo vivir para mi pueblo, morir para mi pueblo. ¿Cómo voy a salvar mi alma si no salvo la de mi pueblo”.

-San Manuel Bueno, mártir-

“Dejad que sea muy claro al respecto: Estoy aquí por una sencilla razón. Para no olvidar a nadie. Dios no deja a nadie atrás, eso es lo que me dijo cuando decidí servirle a Él. Y eso es lo que yo os digo ahora. Yo sirvo a Dios. Yo os sirvo a vosotros!”

-The Young Pope-

No obstante, una cosa es la cara externa que don Manuel ofrece a los demás y otra cosa muy distinta es la conciencia atormentada de su intimidad. Él miente cuando habla en la Iglesia, cuando habla de la muerte en un sentido místico y da esperanzas a las almas moribundas que reciben su extremaunción. Es una enorme contradicción la que tiene lugar en su interior y además un pecado. Sin embargo, vive con ello porque ser un buen cristiano es pensar primero en los demás antes que en uno mismo.

De igual modo, Lenny es una persona extremamente inteligente que no vive al margen de las esperanzas que vende la religión. Él es huérfano y la vida le robó la infancia, no tiene orígenes por lo que no siente pertenencia a nada más que a él mismo. Por eso se desenvuelve tan bien en todas las situaciones y cree en sí mismo antes que en Dios, pues se anticipa a la providencia para cambiarla a su antojo. Es amo y señor de la situación, por eso es tan buen actor. Por eso es tan buen Papa. Por eso sufre en el silencio de su habitación que le consume por dentro.

“Opio…, opio… Opio, sí. Démosle opio, y que duerma y que sueñe. Yo mismo, con esta mi loca actividad, me estoy administrando opio. Y no logro dormir bien, y menos soñar bien…¡Esta terrible pesadilla! Y yo también puedo decir con el Divino Maestro: «Mi alma está triste hasta la muerte».”

-San Manuel Bueno, mártir-

“Me amo a mí mismo más que a mi semejante. Más que a Dios. Yo creo solo en mí mismo. Yo soy el Señor omnipotente.”

-Lenny-

Al analizar con perspectiva estas dos historias de clérigos convertidos en santos por su pueblo, en personalidades tan influyentes en la gente y, a la vez, almas no creyentes; pienso la enorme crítica que hacen Miguel de Unamuno y Paolo Sorrentino al poner en entredicho la fe de los ídolos de la Iglesia. Realmente, los verdaderos creyentes son las personas de a pie que viven sus vidas con el sufrimiento de una vida finita y vacía. El pueblo necesita creer en algo, sobre todo en los momentos peores. Miguel Hernández lo expresó muy bien en su “Canción última” al decir que cuando “el odio se amortigua detrás de la ventana”, “será la garra suave”, y pide a gritos que le dejen la esperanza, pues es lo único que le queda.

Miguel de Unamuno fue muy crítico con la Restauración, una época negra en el que los partidos de derecha mandaban codo con codo con la Iglesia católica. La educación se basaba en la práctica más negra de un catolicismo basado en la culpa, el silencio y la obediencia. El secreto de la santidad de don Manuel es entender que se está engañando a la gente pero él no participa de las cuestiones políticas sino de las espirituales. Es consciente del engaño pero entiende que es necesario dar una última esperanza al final del camino a esos habitantes de su aldea que no han tenido la suerte de la dicha de una época feliz y próspera. Unamuno profundiza en las cuestiones del espíritu humano y las muestra desangrarse.

“De modo que hay que hacer que vivan de la ilusión”.

-San Manuel Bueno Mártir-

Paolo Sorrentino no es la primera vez que le saca los colores al Vaticano, pues ya ha dirigido películas en las que desenmascara la realidad mafiosa de la Iglesia católica en un país extremadamente religioso (Il Divo, 2008). Del Vaticano surge la mafia y la mafia vive en el Vaticano. Las extorsiones, los escándalos silenciados y la dirección de un rebaño que cree ciegamente lo que le digan, pues se lo dice su Dios. Pero no, se lo dicen personas que traman estrategias para crecer económicamente a cuesta del pueblo que escucha. Entonces sitúa a Lenny, un estratega con mente de sociópata que no cree en Dios pero que se desenvuelve mejor que nadie en el juego de tronos del Vaticano. Al final, todo es una mentira económica, nos dice el director. Pero Lenny, al final de la serie, da ilusión a su gente. Por fin sale a dar su primer discurso público y con la cara destapada. Un mundo entero le escucha atentamente sus gestos, sus palabras, su mensaje. Y sus últimas palabras prevalecen sobre cualquier mensaje que haya dado antes:

“¿Estamos vivos o muertos? ¿Somos buenos o somos malos? ¿Tenemos todavía tiempo o se ha acabado ya? ¿Estamos perdidos o nos hemos encontrado? ¿Somos hombres o somos mujeres? No importa, replicó Juana. Cuando los niños por fin le preguntaron: «¿Quién es Dios?», ella les dijo: «Dios sonríe».”

-Lenny-

Porque al final hay que creer en algo que nos levante cada mañana con ganas en esta realidad sin respuestas. El problema es cuando utilizan la última esperanza del poeta para convertirnos en esclavos, y España de eso sabe mucho, como Italia. Desde hace siglos se ha sabido utilizar muy pero que muy bien el mensaje de Dios para someter al pueblo a aceptar sus privilegios, por medio de una política de mensaje oscuro. La pena es que no tengan más voz los religiosos en busca de sonrisas. El miedo a la nada nos hace mirar para otro lado, pues mientras tengamos algo en lo que creer…

Pablo Melgar Salas

[infobox maintitle=”The Young Pope” subtitle=”“Nos hemos olvidado de ustedes… ¿Qué más hemos olvidado? Olvidamos masturbarnos, usar anticonceptivos, hacer abortos, celebrar el matrimonio gay, permitir que los sacerdotes amen y se casen. Olvidamos que podemos decidir morir si odiamos vivir. Divorciarse, permitir que las monjas den misa. Mis queridos hijos, no sólo olvidamos jugar, olvidamos ser felices. Y sólo hay un camino que conduce a la felicidad. Y ese camino se llama libertad.”” bg=”light blue” color=”black” opacity=”off” space=”30″ link=”no link”]

https://www.youtube.com/watch?v=nZ5PQppudHc

God – John Lennon

Mozart in the jungle
enero 30, 2016

No es Treme, pero tampoco pretende serlo. Mozart in the jungle trata sobre la vida en torno a la música clásica. Rodrigo De Souza, es el director de orquesta más famoso del momento y llega a la Orquesta Filarmónica de Nueva York bajo una enorme expectación. No es un retrato veraz del mundo de la música y no pretende profundizar de manera exhaustiva en ello, como sí era la intención de David Simon al mostrarnos los orígenes y la realidad sin matices de una ciudad (Nueva Orleans) que vive por y para el jazz. La gran sorpresa en la última Gala de los Globos de Oro 2015, en la que se hizo con el galardón a Mejor serie de Comedia y al de Mejor Actor (Gael García Bernal), es una comedia sencilla y ágil en un contexto nuevo para un espectador del año 2016 que ya no se contenta con navegar en los mismos escenarios de siempre, aunque se acabe enganchando con las mismas fórmulas de la comedia griega que siguen funcionando hasta nuestros días.

La red de deseos y aspiraciones de los personajes está muy clara desde el principio y el papel que cada uno de ellos desempeña dentro de la sociedad es incluso más importante para el guión que su condición de músicos. A pesar de que sea una gran oportunidad para engancharse a los clásicos. La magistral escena de Tony Soprano, uno de los mafiosos más implacables que hemos podido ver en el cine o en la televisión, bebiendo a morro de un cartón de leche en pijama y despeinado; cambió para siempre los fines de la ficción audiovisual. Y es evidente que la herencia del planteamiento de Los Soprano ha traspasado incluso a los terrenos de la comedia. En los últimos tiempos, series de puro entretenimiento como The Big Bang Theory, han propuesto planteamientos tales como el de someter a un grupo de científicos, brillantísimos en sus ámbitos de estudio, ante las vicisitudes que entrañan las relaciones sociales de la calle, donde no son tan astutos. Mozart in the jungle opta por una comedia de estructura reconocible, con las mismas confusiones, triángulos amorosos y situaciones de tensión entre personajes, reconocibles en cualquier comedia ligera como Californication o Cómo conocí a vuestra madre. Sin embargo, el punto de partida ya es atractivo antes de empezar, pues reúne a un elenco de personajes curiosos que alternan la bohemia inherente al universo artístico y las dificultades de otros tantos que solamente se sienten seguros con su instrumento entre las manos.

Además, la importancia de lo colectivo en la narrativa audiovisual desde The Wire, hace que se confundan los personajes protagonistas con los secundarios. Nuestras retinas penetran en este ecosistema hermético, como es el de una orquesta filarmónica en la ciudad de Nueva York compuesta por los músicos de cámara más prestigiosos del planeta, a través de la historia de una joven oboísta que pretende hacerse un hueco entre ellos, a partir de la llegada de Rodrigo. Ambos son víctimas de una tensión sexual no resuelta que es el hilo conductor de toda la historia. Desde el primer momento, intuimos que Hailey va a tener numerosos golpes de suerte que la aúpen un peldaño más hacia su sueño. Sin embargo, con la entrada en escena de esta atractiva oboísta (Lola Kirke), algunos músicos de renombre verán amenazados sus puestos de trabajo y no serán precisamente buenos con ella. Es cierto que la mayoría de sus triunfos son bastante predecibles pero son sus obstáculos y enredos con los demás personajes, fuera del escenario, los que mantienen nuestra atención y generan una de las risas más entrañables de la ficción televisiva actual.

Simultáneamente a esta malla colectiva de personajes, que es la culpable de su ritmo frenético y de su regusto adictivo; la ficción se sostiene alrededor de la figura de Rodrigo, interpretado por un genial Gael García Bernal que rebosa, como siempre, de una naturalidad pasmosa en cualquiera de sus interpretaciones. En Mozart in the jungle da vida a un extravagante músico mejicano que es director de orquesta desde los 12 años y que se convierte en un fenómeno mediático en todo el mundo. Su éxito le catapulta hacia la Filarmónica de Nueva York para sustituir a su anterior director, Thomas, quien se ve forzado a la jubilación. Esta simpática analogía de la disputa que tuvieron Mozart y Salieri (Amadeus), en la que el ascenso de uno conllevó inevitablemente la decadencia del otro, orquesta una batalla muy divertida entre dos personajes excesivos y antagonistas. En su disputa por la grandeza, Rodrigo impondrá sus peculiares métodos de trabajo a un mundo sujeto a intereses más allá de los artísticos y, en su camino, articulará un diálogo con su propia conciencia creativa. Este personaje lleno de locura no pretende mostrarnos una descripción psicológica compleja, como ocurre en la mayoría de los personajes de drama (Don Draper, Walter White, etc.), sino hacernos disfrutar con esta caricatura de un genio que nos hace reír con su interpretación de la vida a través de la música que tanto ama.

Pablo Melgar

Sibelius Violin Concerto in D minor – Sarah Chang

Título original: Mozart in the Jungle

Año: 2014

Duración: 30 min.

Director: Roman Coppola, Adam Brooks, Daryl Wein, Paul Weitz, Bart Freundlich

Guión:Roman Coppola, Jason Schwartzman, Alex Timbers, Paul Weitz, Blair Tindall

Música:Roger Neill

Fotografía:Ben Kutchins

Reparto: Gael García Bernal, Lola Kirke, Saffron Burrows, Malcolm McDowell, Peter Vack, Hannah Dunne, Bernadette Peters, Mark Blum, Jennifer Kim, Debra Monk, Margaret Ladd, John Miller, Joel Bernstein, Nora Arnezeder, Makenzie Leigh, John Anderson

Productora:Pictures in a Row / Amazon

Género: Serie de TV.  Comedia |  Música.  Drogas.  Serie Online

Nota: 7 Buena

Nota filmaffinity: 6,9

Nota IMDb: 8,2

 

 

Los Soprano
julio 5, 2014

Su constitución es recia pero en su mirada se puede advertir la presencia de un peluche que sonríe dejando ver el inocente hueco entre sus paletas. Luego se rasca la barriga como queja contra el sudor que empapa su camiseta blanca de tirantes. En su pose hay un cierto aire paternal que, de primeras, inspira una actitud conciliadora de quien tiene la responsabilidad de lidiar con los problemas. Es entonces cuando hace gala de su posición de capo y su traje negro con corbata le sienta mejor que a un modelo estilizado. Pero, de repente, algo empieza a ir mal en su cabeza, que trabaja haciendo cuentas matemáticas sobre posibles consecuencias indeseadas, y se lleva el puro a los dientes. La bocanada de humo no augura nada bueno y sus dientes ahora no dejan entrever ninguna inocencia, apretados en sangre. Oprime su cuello con sus gruesos dedos y espera a que se agote el último aliento del que era su problema. Se sacude el sudor de su frente y como si no hubiera pasado nada se sienta en la silla más cercana a apurar las últimas caladas de su puro habano, como celebración de un contratiempo resuelto. Gracias, James Gandolfini.

Luego vuelve a casa y se convierte en padre con bata y pantuflas que besa a sus hijos y se pelea con su mujer porque la cena no está lista. Es entonces cuando vemos que Tony Soprano es, además del capo de la mafia italiana en Nueva Jersey, una persona. Esta perspectiva es clave en los guiones de la serie. Mientras grandes obras del cine negro han retratado la cara impasible de los gánsteres más despiadados, Los Soprano nos descubre qué comen en sus casas tras haber cometido un asesinato, los problemas conyugales que suceden en la cama o las manías que tienen como cualquier persona mayor en la soledad de sus hogares. Cada personaje nos muestra a lo largo de la serie todos sus rasgos, defectos y preocupaciones, entonces cuando los vemos en situaciones límite conseguimos un grado de empatía nunca antes experimentado.

En las escenas en las que Tony mantiene terapia con su psiquiatra, la doctora Melfi, conocemos sus traumas, sus miedos y debilidades. El psicoanálisis es, por tanto, un leitmotiv constante en la serie. El fantasma de su madre revolotea sobre su cabeza durante toda la serie y las últimas y malévolas voluntades de la mujer no serán los peores problemas que le causarán a Anthony. La doctora le ayuda durante toda la serie a tomar decisiones en su vida que le hagan la vida más feliz, hasta el punto en el que la misma Jennifer Melfi sospechará haber sido de gran ayuda para algunas determinaciones relacionadas con la Mafia y que Anthony la habrá usado para justificar sus actos.

“La próxima vez no habrá próxima vez…”

 Todos los personajes nos ofrecen un desarrollo individual digno de las grandes obras literarias, pues les llegamos a conocer verdaderamente. Tras unos capítulos conocemos la rutina de la mansión Soprano y qué suele preparar Carmela para cenar, además podemos descifrar el contenido del subconsciente de cada uno de los personajes de la trama. En nuestra retina quedan grabadas la expresión dubitativa del consigliere Silvio Dante que con esa cara nació para ser mafioso, la inclemencia de Phil Leotardo, la sonrisa irritante de Ralph Cifaretto, la bondad aparente del recio Pussy Bonpensiero, las inquietudes intelectuales del incorregible Christopher Moltisanti o el incondicional grandullón  Bobby “Bacala” haciendo las de mayordomo de Corrado Jr. Soprano.

 Pero por encima de todos hay dos personajes muy singulares. Uno es Corrado Junior Soprano, un viejo verde adulador que vive el final de su vida como cualquier otro anciano pero con la etiqueta de ser una leyenda viva de la mafia que le provee de enormes intereses económicos, aunque éstos no sean una ayuda para luchar contra los inconvenientes de ser un anciano. Sus enormes gafas, sus dotes de caballero y su fanfarronería le hacen ser un personaje grandioso que será para Tony no solamente un tío sino un enorme problema.

 Además, me fascina Paulie Gualtieri, interpretado magistralmente por Toni Sirico quien tiene un pasado más que real ligado a la mafia. Es un criminal con tupé teñido y alerones canosos perfectamente cuidados que tiene los cojones de un veinteañero para partirle el cráneo a cualquiera que hiera su orgullo y las manías insoportables de cualquier hombre que llega solo a los setenta años, con sus batallitas y su amor por sí mismo y por los programas de televisión. Recuerdo un capítulo en el que se pierde con Chris Moltisanti en la nieve del sur de Nueva Jersey y lo que comienza siendo una aventura de camaradería con su amigo, se convierte en una pesadilla que saca a flote sus instintos más despreciables, capaz de traicionar a cualquiera por un trozo de pan o por quedar bien ante el jefe. Un capítulo redondo, tremendamente cómico, donde vemos a un Paulie rabioso por perder un zapato en la nieve: una mina de despropósitos y de filosofía barata con acento italiano procedente de las creencias de la calle que le proporcionan al drama un toque de hilaridad.

“You’re not gonna believe this. He killed sixteen Czechoslovakians. Guy was an interior decorator…”

 Como vemos, todos son parte de la familia procedente de emigrados italianos en Nueva Jersey y en la que lo más importante es protegerse entre ellos, pero a lo largo de la serie vemos cómo se van comiendo los unos a los otros cuando sus intereses se cruzan o cuando simplemente es mejor para los negocios. Las mujeres no preguntan a sus maridos por miedo a perder la enorme calidad de vida que tienen gracias a sus actividades más que cuestionables. Y a ellos, hermanos de sangre por juramento y por interés, cuando éste último desaparece o cuando aparece una rata en la familia…no les tiembla el dedo para apretar el gatillo. Lo que nos proporciona giros inesperados en la trama dignos de las grandes obras del cine negro. Conforman una jerarquía totalmente pensada para fabricar dinero de forma ilegal en la que se va ascendiendo por méritos y por edad, y en la que los de arriba gozan de enormes privilegios e intereses por todos los trabajos de sus subalternos. Solamente se relacionan entre ellos y, además son familia, pero business is business…y tienen que cuidar bien su espalda para no desaparecer del mapa.

 Por eso vemos a Tony guardar las distancias con sus amigos y remarcar su autoridad de cabeza de familia cada vez que puede, sin confiar en nadie para obtener lo que quiere. Una persona altamente egoísta que vendería a cualquiera por sacar ventaja pero fiero a la hora de luchar por los suyos, precisamente porque es beneficioso para él. Durante la serie comete actos despreciables como asesinatos, traiciones o infidelidades, pero debajo de esa fachada de bruto de James Gandolfini se esconde una persona calculadora que, aunque a veces se deja llevar por sus impulsos de sociópata, tiene todo pensado para mantenerse en la cresta de la ola.

 Ésa es precisamente la moraleja del final de esta serie que es para mí la mejor y más completa de la historia de la ficción televisiva debido a que inaugura la aparición del cine de calidad en las obras por capítulos que se emiten por televisión, la intranquilidad del capo de la mafia que, además, es un padre de familia. Cuando intenta disfrutar de una cena en compañía de su mujer e hijos, debe estar siempre al tanto de cualquier movimiento sospechoso en el local y alerta por el abrir y cerrar de la puerta del restaurante. El final de un mafioso llega tarde o temprano, algunos con más suerte que otros, pero siempre cuando menos te lo esperas. A veces incluso no llegas ni a verlo.

 Pablo Melgar

 

 

Alabama 3 – Woke up this morning

 
 

Título original: The Sopranos

 

Año: 1999

 

Duración: 50 min.

 

Director: David Chase (Creator), Timothy Van Patten, John Patterson, Allen Coulter, Alan Taylor, Henry Bronchtein, Jack Bender, Steve Bucescemi, Daniel Attias

 

Guión: David Chase, Terence Winter, Mitchell Burgess, Robin Green, Mathew Weiner, Frank Renzulli, Michael Imperioli, Todd A. Kessler, Diane Frolov, Andrew Schneider

 

Música: Will Edwards, Ashen Keilyn

 

Fotografía: Phil Abraham, Alik Sakharov

 

Reparto: James Gandolfini, Edie Falco, Lorraine Bracco, Michael Imperioli, Tony Sirico, Aida Turturro, Dominic Chianese, Jamie-Lynn Sigler, Steve Van Zandt, Drea de Matteo, Steve Schirripa, Nancy Marchand, Dan Grimaldi, Joseph R. Gannascoli, Federico Castelluccio, Steve Buscemi, Joe Pantoliano, John Ventimiglia, Sharon Angela, Robert Iler, Frank Vincent, Vincent Pastore, Kathrine Narducci, David Proval, Peter Bogdanovich, Jerry Adler, Jason Cerbone, Vincent Curatola, Ray Abruzzo, Arthur J. Nascarella, Paul Schulze, Richard Portnow, David Margulies, Karen Young, Alla Kliouka Schaffer, Angelo Massagli, Annabella Sciorra, Danielle Di Vecchio, Denise Borino-Quinn, Frank Santorelli, Frankie Valli, George Loros, Greg Antonacci, John Fiore, John Heard, Joseph Badalucco Jr., Lillo Brancato, Lola Glaudini, Tony Lip, Louis Lombardi, Matt Servitto, Oksana Lada, Toni Kalem, Paul Herman, Robert Funaro, Max Casella, Peter Riegert, Tony Darrow, Ari Graynor

 

Productora: Home Box Office (HBO)

 

Género: Serie de TV. Thriller. Drama. Crimen. Mafia. Familia

 

Nota: 10 Excelente

 

Nota filmaffinity: 8,4

 

Nota IMDb: 9,3

 

Dexter
mayo 16, 2014

Han pasado cuatro años desde que vi el último capítulo de Dexter. Aquella noche del 20 de julio de 2010 salí a tomar algo con mis amigos, era verano y supongo que quedaríamos en la terraza del Appalache, el bar de todos. Por aquella época no apreciaba el sabor de la cerveza como ahora así que es posible que disfrutara de un granizado de limón en una terraza que ya ni existe. Pero mi cabeza estaba en otra parte, sabía que esa sería la última de las doce noches anteriores que había pasado disfrutando de un magnífico pulso entre dos asesinos en serie. Sabía que aquella era una noche especial, aquella era la noche y compré una docena de monas de chocolate y crema. Aquello ocurriría una y otra vez, tenía que ocurrir.

Y estaba en lo cierto, cuatro años después aquel ritual de último capítulo, aquel homenaje al fin de una gran serie volvía a tener lugar en un escenario muy diferente pero bajo el mismo código: monas de chocolate y leche con canela y limón. El viejo ordenador portátil de mi padre ahora era una televisión de cuarenta pulgadas, mi cama de toda la vida ahora era el salón de mi casa en Granada. Yo tampoco soy el mismo, he lidiado con unos cuantos complejos personajes del cine y la televisión desde entonces y mi barba es menos pelusa de adolescente.

Dexter tampoco lo era en este último capítulo, creía haberse humanizado hasta el punto de dudar sobre su naturaleza de asesino en serie. La misma que había hecho de el un psicópata inteligente y metódico que fingía de día y mataba de noche, al acecho de su siguiente víctima cuando el sol abandonaba las calles de su Miami.

Su trabajo como médico forense era la tapadera perfecta para hacer realidad los deseos de su oscuro pasajero. Le dominaba, le incitaba a matar sin que pudiera deshacerse de la necesidad, así que aprendió a vivir con ella gracias a su padre adoptivo Harry. Fue entrenado por un policía para canalizar esos impulsos mediante la muerte de asesinos que escapan a la justicia y salir airoso de ello. Sabía matar y no ser descubierto, mientras su vida como ciudadano medio seguía su curso.

Pero las relaciones humanas le arrastran a uno a rincones que nunca habría imaginado y su entramado social se fue complicando poco a poco hasta que ocupó más espacio en su vida que la propia necesidad de su oscuro pasajero. “Las personas normales son tan hostiles”, susurraba su voz en off ya en el episodio piloto. Durante ocho temporadas he vivido todas las dificultades que Dexter ha tenido para cumplir el Código de Harry y su eterna discusión interna en búsqueda de la determinación de su propio ser. Hasta el último capítulo de la cuarta temporada, donde todo acaba.

 

“Si Dios está en los detalles, y yo creyese en Dios…Él estaría en esta sala conmigo.”

Tras esa magnífica temporada, Dexter seguiría escudriñando futuros en forma cortinas de plástico pero no de la misma manera. Ya no daba miedo. Su insensibilidad ha quedado cada vez más en entredicho y aunque ese haya sido el tema fundamental de la evolución de la serie, las coyunturas a las que le someten los acontecimientos han sido cada vez menos verosímiles e incluso la música cubana acaba por desvanecerse en un entramado de situaciones llevadas al límite para provocar una mera expectación en el público.

Su final es lo de menos y teniendo en cuenta las cuatro últimas temporadas no es tan decepcionante como uno podría pensar a priori. Aún así, para mí siempre será mi personaje favorito de las series de televisión, con permiso de Rust Cohle, Walter White, Tony Soprano y unos cuantos más que han tenido un final a la altura de su personaje. Porque Dexter fue el primero que me metió en su cabeza y me hizo parte de sus pensamientos oscuros, logrando incluso mi empatía por él.

Desde entonces sigo sus pasos y aunque no descuartice cuerpos y los tire por la borda de mi barco, sigo disfrutando de los últimos capítulos de las series de televisión que han tocado mi sorpresa y les brindo unas últimas palabras que saboreo lentamente, antes de empacarlos en las bolsas de las series ya vistas. Hay más romanticismo en los rituales de los asesinos en serie que en los de muchos humanos.

Agradezco una última vez a Dexter por las cuatro magníficas temporadas que me metieron de cabeza en el mundo de las series de televisión, gracias a esa voz pragmática y precisa de Michael C. Hall (A dos metros bajo tierra) que me transportaba a aquel lugar donde los escalofríos de placer y de miedo se confunden. Y por ella cada noche susurro hacia mis adentros tras poner un nuevo capítulo: “Esta es la noche, y debe de ocurrir una y otra vez…debe de ocurrir”.

Pablo Melgar

 

Perfidia – Mambo All Stars

 

Título original: Dexter

 

Año: 2006

 

Duración: 50 min. (8 temporadas, 96 episodios)

 

Director: James Manos Jr. (Creator), John Dahl, Steve Shill, Keith Gordon, Marcos Siega, Ernest R. Dickerson, Romeo Tirone, Michael Cuesta, Tony Goldwyn

 

Guión: Jeff Lindsay, James Manos Jr., Scott Buck, Scott Reynolds, Melissa Rosenberg, Lauren Gussis, Timothy Schlattmann, Daniel Cerone, Wendy West (Novelas: Jeff Lindsay)

 

Música: Daniel Licht

 

Fotografía: Romeo Tirone

 

Reparto: Michael C. Hall, Jennifer Carpenter, James Remar, Lauren Vélez, David Zayas, C. S. Lee, Julie Benz, Desmond Harrington, Christina Robinson, Preston Bailey, Keith Carradine, John Lithgow, Erik Kings, Geoff Pierson, Julia Stiles, David Ramsey, Jimmy Smiths, Colin Hanks, Peter Weller, Mark Pellegrino, Johnny Lee Miller, April L. Hernandez, Courtney Ford, Christian Camargo, Daniel Goldman, Evan George Kruntchev, Jaime Murray, Jason Manuel Olazabal, Maria Doyle Kennedy, Rick Peters, Tasia Sherel, Valerie Cruz, Edward James Olmos, Mos Def, Rya Kihlstedt, Josh Cooke, Billy Brown, Aimee Garcia, Yvonne Strahovski

 

Productora: Showtime

 

Género: Serie de TV, Intriga, Drama, Policíaco, Crimen, Asesinos en serie

 

Nota: 10 Excelente

 

Nota filmaffinity: 8

 

Nota IMDb: 9,0

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