Rodrigo Vazquez
magazine de arte desapercibido

 

Lacandonia

El único riesgo que me gusta es el riesgo fotográfico. No me gusta saltar de aviones o puentes, o escalar altos acantilados. Yo cometo riesgos fotográficos todo el tiempo: subexposición, sobreexposición, sacudida, movimiento, incluso escalar árboles y acantilados o saltar de aviones y puentes.

 

Volvemos a la fotografía mejicana, con el quinto aparecido de este magazine de arte desapercibido. Vuelvo a la experiencia de eso que Rodrigo Vázquez llama ‘tropical mood’ –casi como algo que me arrastra–. Es mi manera de vivir esos mundos sudamericanos que leí en los libros, esos paisajes míticos que siempre tienen presente a la muerte en todos sus reflejos; y que por eso son tan poéticos, tan exuberantes en su naturaleza, tan violentos y a la vez profundamente entrañables. Los ojos vidriosos de ‘Lacandonia’ son universales, se confunden con los míos cada vez que miro algo por primera y última vez.

 

Escalofriante ineptitud en el paraíso

Por eso me encanta buscar magia en todas las personas y lugares. La búsqueda de la magia es un riesgo que merece la pena tomar y una manera bonita de aprender a través del corazón de la gente y a través de uno mismo.

 

Lo que me atrae de la fotografía de Rodrigo es, sobre todo, su atmósfera. En algunas imágenes es nítida y en otras sucia, pero siempre mantiene ese mismo regusto granuloso en la lengua, esa neblina que te ciega y te empuja al realismo mágico. A una especie de equilibrio invisible. Es ahí cuando aparecen las formas que se bifurcan. Mirad, esta es la primera foto que vi (‘Escalofriante ineptitud en el paraíso’). En ella, vemos cómo la montaña se superpone en dos grados diferentes de oscuridad –se pierde, parece infinita–. Sobre ella, podemos discernir el vello del bosque, las siluetas diminutas de los árboles nos dicen que allí el mundo es así, desde que el mundo es mundo. Por encima, una humareda que proviene de más allá de lo que vemos. El horror es mucho más trágico, cuando solo se intuye su fuerza. Ese humo está dentro de nosotros, es nuestra estela por ese bosque primigenio.

 

Del fuego, todos los dedos tengo

Nací en la gigante Ciudad de Mexico y amo profundamente cualquier desierto del mundo. Adoro el corazón del humor tropical. Pongo el corazón en todas las cosas que hago. Y por supuesto, también filmo en analógico.

 

Este autorretrato de Rodrigo me da pistas y apoya mi teoría sobre este ‘tropical mood’ oscuro que me atrae inconscientemente –él también se derrama en la imagen–. ‘Del fuego, todos los dedos tengo’, dice. El rostro se funde con las ramas negras de los árboles, el fuego se derrite en su mirada, se confunde con las lágrimas –si las hubiera–. El artista decide mirar fijamente a ese incendio y no quemarse, hacerlo parte de su identidad y de su manera de ver las cosas. Quizás sea esto el riesgo fotográfico al que se refiere en la presentación de su página web. Hace poco escuché a Raúl Zurita decir, en una entrevista de Youtube, que hacer poesía era mirar aquellas cosas que los demás no se atreven. Pues eso, con esos abismos.

 

Tengo un libro publicado, he trabajado en muchas campañas publicitarias desde el año 200 y he participado en más de una docena de libros y en más de 20 revistas a lo largo de los últimos 25 años. También he participado en bastantes exposiciones solo y acompañado: en Mexico, Queens (NY), Washington DC, Los Angeles, Berlin, Zürich, Moscú, Tokyo, Valencia, Timişoara –en Rumanía–, Vilassar de Dalt y Barcelona –en Cataluña–.

 

También me interesan los personajes de ese universo que crea Rodrigo con sus fotos, asmas de luz en ese paisaje tan tenue –una luz inocente que no negocia–. En estos territorios donde no existe la pose, las expresiones son duras, pero a la misma vez tranquilas y adaptadas a su ambiente, son ya parte de él. De alguna manera se funden. Solo reaccionan. Lo explican con su manera de moverse. La dignidad con la que miran a la cámara –o no miran–. La certeza de la raíz en el baile. Estos hombres y mujeres saben de dónde vienen y quiénes son. Cuáles son los paisajes donde luchan, desde dónde miran las cosas. Dónde renacen sus cuerpos, cuando se desnudan.

 

Renacer

Ich spreche auch deutsch y se habla español.

 

Los brazos de las bailaoras se confunden con las ramas del árbol, el cuerpo es parte del lago. Es verdad que hay caminos de hongos que surgen de la mierda, que nos guían al corazón del bosque. Allí encontramos otro tipo de ciudad, una soledad verde que encuentra la belleza en las cosas más pequeñas. Que se detiene en los bordes, que los pinta, que se deja llevar por la proporción áurea de las flores. Allí se respira una preciosa soledad que nos embarga. Una experiencia inalterable a lo largo de los siglos, de las lenguas y su historia.

 

Otro modo de ciudad. Danza contemporánea. Micromundo.

 

Ojalá supiera decir algo más sobre el quinto aparecido de este magazine, lo único que puedo añadir es que disfruto mucho de la obra de Rodrigo. Aunque desapercibido para muchos, es un fotógrafo experimentado y con reconocimiento. Le agradezco que se haya tomado el tiempo para responder a este cuestionario y darme vía libre para elegir las fotografías que yo quisiera –como veis, he hecho expolio de su portfolio–. Desde aquí, le deseo buena salud. Me ayuda su alternativa, sus texturas me abren la mente, me conectan con lo importante. Me emociona su raíz, me ayuda a escribir. Solo quería mostraros este universo onírico en el que vive. 

 

Biutiful soledad

 

¿Cómo te expresas?:

Mi trabajo es indefinible. Estoy tan vivo como los árboles; siempre creciendo y buscando fondo y luz. Mis ramas me dan formas variables en constante movimiento. Lo que me mueve es la percepción, esa semilla oculta que contiene todos los secretos de la vida; y que se caigan los frutos. 

¿De qué artista aprendes?

De la Madre Tierra, inmensa maestra de inagotable belleza y sabiduría. 

 

Fantasy Island celebreishon

 

Una reivindicación:

La libertad de hacer con la luz lo que nos plazca. 

 

Un defecto: 

Los defectos están presentes en las mercancías, muchas de ellas chinas y otras tantas estadounidenses. 

 

Fa Sol La Si

 

Una canción:

Maldición de Malinche, con Amparo Ochoa.

 

Una obra / un verso –o los dos–:

El jardín de las delicias, del Bosco. 

Debajo de mis pies hay un vacío. 

Vacío que refleja todo cuanto arriba de mí, brilla. 

Soy el jamón en medio de todo aquello. Jamón resbalando en la cebolla de vivir,

aguacate, chipotle, lechuga y mantequilla.

 

Todo lo que aprendo de ti es trascendental y lo que comparto contigo, sonrisa.

 
Etiqueta a otro artista:

Eric Mencher @emencher

 

Me gustaría saber algo de tus últimos proyectos:

Estoy en el proceso de volver a poner a funcionar el laboratorio portátil. En él, podré producir ambrotipos y ferrotipos. Los ambrotipos son fotografías hechas sobre cristal, como a mediados del siglo 19. Los ferrotipos son fotografías hechas con la misma técnica que el ambrotipo, pero sobre placas de metal.

La técnica con la cual se producen estas imágenes, se llama colodión húmedo. Desde hace 14 años que me dedico a hacer retratos y paisaje con está hermosa, delicada e inestable técnica fotográfica. 

 

aparecido #5: 

Y hasta aquí lo que os puedo mostrar del quinto aparecido. Que no se os pase desapercibida su obra:

 

canales de Rodrigo Vazquez:

@rodorod
web

 

Este texto no pretende ser una crítica ni un análisis, comparto el arte que me gusta y me lleva hacia otros caminos, a otras maneras de entenderlo. Usa el hashtag #km0cool en tus publicaciones de Instagram y sigue a @km0cool si quieres que tu trabajo se comparta. También puedes enviarme tu trabajo directamente a melgar.pablo@gmail.com

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magazine de arte desapercibido.🗣

editor: Pablo Melgar

 

magazine de arte desapercibido